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Los colores de Benjamín

Benjamín Robles Montoya nació en la Ciudad de México en la década de los 50s, pero su formación política se dio en Michoacán, en lo más corrupto y obscuro del priismo de esa época. 
De elaborar discursos y armar tarjetas informativas sobre la situación política de cada región durante la campaña a Gobernador de Victor Manuel Tinoco, una vez en el poder pasó a ser el director del Centro de Investigación para el Desarrollo de Michoacán, una fachada para el espionaje y represión a los grupos opositores, así como mantener el control interno tanto en el gobierno como en el partido.
“Nadie se salvó de ser víctima de la red de espionaje que tejió, junto con otros personajes de la administración estatal. Periodistas, empresarios, funcionarios y hasta el propio gobernador, Tinoco Rubí, tenían intervenidos sus teléfonos celulares, particulares y de sus oficinas”. (Editorial de mimorelia.com publicada en 2004)
Tras una derrota electoral tuvo que escapar de aquel estado, refugiándose en la Ciudad de México, donde diversas amistades y conocidos, lo guiaron hasta llegar a Oaxaca de la mano del hoy prófugo Gabino Cué, a quien traicionó para salvar su cabeza, en uno de los escándalos de corrupción más atroces en la historia de la entidad sureña. 
Robles Montoya, como muchos vividores del pueblo, es un mercenario político; lo mismo es para él lucrar bajo las siglas del PRI, Convergencia -hoy Movimiento Ciudadano-, del PRD, PAN, PT o MORENA; eso dependerá únicamente del año, el estado y el puesto de elección. 
Como lo hiciera en la pasada elección a Gobernador de Oaxaca, donde contendió bajó las siglas del PT, rompiendo la coalición con el PRD y PAN, causando la derrota de José Antonio Estefan Garfías y la victoria de Alejandro Murat Hinojosa, candidato del PRI e hijo de uno de los exgobernadores más corruptos que ha tenido el estado, José Murat Casab.
“Benjamín Robles Montoya no tiene principios, nunca ha tenido ideología ni principios morales, por eso nunca lo elegimos candidato a la gubernatura; como perredistas orgánicos advertimos que sólo quería utilizar al partido para sus fines y el tiempo nos dio claramente la razón”, declaró el entonces Secretario General del PRD en Oaxaca, Raymundo Carmona Laredo.  
Oaxaca ha sido más que redituable para él y su familia. Durante 11 años ha vivido del presupuesto público, fue Diputado local, funcionario estatal de primer nivel, y últimamente Senador, asegurando ser el más productivo entre los improductivos, pero aún así, no ha hecho nada por Oaxaca, nada palpable ni trascendente. 
A pesar de eso, hoy intenta perpetuarse en el poder a toda costa, ejemplo de ello es el nepotismo y la traición a los ideales de Andrés Manuel López Obrador, al imponer a su esposa como Coordinadora de la campaña presidencial en Oaxaca y su designación como Diputada Federal plurinominal en la primera posición, lo que le garantiza un escaño en San Lazaro.  
Otro caso es su hijo, cuyo único mérito es precisamente ser su hijo, lo colocó en la segunda posición plurinominal por el Partido Encuentro Social, cuyos valores supuestamente cristianos, contradicen la vida de excesos y lujos que se da el vástago de Robles Montoya.  
Está es la primera parte de una historia mucho más extensa, pero que lleva al mismo cuestionamiento y reflexión, ¿Quieres que ellos gobiernen Oaxaca?.