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El mal cepillado de dientes genera enfermedades bucodentales: SSO

Oaxaca de Juárez, Oax., 10 de septiembre de 2018.- Una buena técnica de cepillado de dientes, lavarlos después de cada comida, al despertar y antes de dormir, así como el uso de hilo y enjuague bucal, previenen enfermedades bucodentales, así lo advierte los Servicios de Salud de Oaxaca (SSO).

La coordinadora Estatal de Estomatología de la institución, Adelina Piñón López, informó que los SSO cuentan con 545 odontólogos, cubriendo 315 unidades médicas en las seis Jurisdicciones Sanitarias del estado, los cuales han otorgado 15 mil 780 atenciones curativas y preventivas, en el primer semestre del presente año.  

Advirtió que el cepillado correcto nos toma solo dos minutos (120 segundos), y se deben hacer movimientos cortos y suaves, prestando especial atención a la línea de las encías, los dientes posteriores de difícil acceso y las zonas alrededor de obturaciones, coronas y otras reparaciones.

Explicó que la técnica adecuada consiste en limpiar las superficies externas e internas de las piezas dentales superiores, de arriba hacia abajo y luego las de los dientes inferiores de abajo hacia arriba, las áreas de masticación en forma de círculos y cepillar la lengua.

Recomendó utilizar un cepillo de cerdas suaves y de cabeza pequeña, ya que es ideal para eliminar la placa y los restos alimenticios, además llega mejor a todas las zonas de la boca, aún en los dientes posteriores de difícil acceso.

Asimismo, dijo que los cepillos dentales se deben remplazar cuando den señales de desgaste o cada tres meses, también es importante cambiarlos después de un resfriado, puesto que las cerdas acumulan gérmenes que pueden provocar una nueva infección.

Dijo que es importante cuidar y enseñar a los niños desde temprana edad los hábitos de higiene bucal, incluso cuando aún tienen dientes de leche, a fin de evitar daños en las piezas y en la salud en general. “el cuidado dental es un hábito que se aprende desde la infancia y que perdura toda la vida”, concluyó.

Finalmente advirtió que después de ingerir alimentos se forma una capa de sarro en la boca, la cual daña el esmalte de los dientes, los debilita y los hace más propensos a desarrollar caries, mal olor y enfermedad periodontal (encías).