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Personas que duermen poco deben mantener una vida social activa y realizar ejercicio físico para evitar problemas de salud

  • Deben incluir en su dieta diaria alimentos que contengan complejo B y Magnesio, sugirió el doctor Jaime Ernesto Vargas
  • Trasnocharse  puede favorecer en la aparición de la diabetes

Las personas que duermen poco deben mantener una vida social activa, realizar ejercicio físico, balancear el tiempo entre la actividad, el reposo y el sueño, dividir las tareas de mayor desafío a lo largo de la semana para tener una vida más activa, recomendó el médico Jaime Ernesto Vargas Mendoza, psicólogo del Hospital General de Zona 1 del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS).

El especialista del Seguro Social comentó que una persona adulta debe dormir entre 7 y 8 horas para mantener un óptimo estado físico, emocional y mental, y dejar del lado preocupaciones diarias que impiden un óptimo descanso.

Sugirió incluir en su dieta diaria alimentos que contengan complejo B y Magnesio, ya que una deficiencia de este tipo puede ser la causa más importante de la depresión y problemas de salud mental. Agregó que estos complejos se pueden encontrar en las verduras de hojas verdes, semillas de calabaza, semillas de sésamo y nueces de Brasil.

Alertó que la falta de horas de sueño repercute en consecuencias evidentes durante el día, como dormirse a todas horas, cambios repentinos de humor, tristeza, irritabilidad, actitud pesimista y aumento del estrés y ansiedad.

De acuerdo con el especialista, la falta de sueño trae problemas para procesar la glucosa, lo que puede provocar altos niveles de azúcar en la sangre y favorecer la diabetes o un aumento de peso.

Asimismo provoca la disminución de la temperatura corporal basal, responsable, entre otros factores, de la constancia del ritmo cardiaco. Por lo tanto, en estas circunstancias pueden observarse arritmias o paradas cardio-respiratorias nocturnas, indicó Vargas Mendoza.

Explicó que otras alteraciones importantes a largo plazo son la hiperalgesia o aumento de la percepción de dolor, temblores, envejecimiento precoz, agotamiento, trastornos gastrointestinales o aumento de probabilidad de contraer infecciones por afectación del sistema inmunitario.

Explicó que una noche sin dormir reduce la capacidad de asimilar conocimientos en casi un 40 por ciento. Además de las pérdidas de memoria y recuerdo, la persona se vuelve más lenta y menos precisa, por eso, la falta de sueño puede provocar una alteración en el habla y dificultad para aprender, crear y resolver problemas.