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Padres de familia deben abstenerse de medicar a sus hijos sin previa supervisión médica

Desde siempre la automedicación ha sido un mal hábito que hemos adquirido, y es que llegamos a pensar que lo que hace bien a una persona puede ayudar a sanar a otra, sin embargo, tomar medicamentos sin ninguna supervisión médica puede traer serias consecuencias a la salud, en especial a los niños menores de edad.

La Coordinadora de Prevención y Atención a la Salud del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) en Oaxaca, Perla Vázquez Altamirano, refiere que los padres de familia deben abstenerse de suministrar cualquier medicamento a los infantes, pues la maduración de los órganos se produce desde el nacimiento hasta la pubertad, por lo que durante ese tiempo son mucho más propensos a padecer enfermedades causadas por la mala suministración de fármacos.

La inmadurez de los órganos también condiciona el comportamiento del fármaco dentro del organismo, y por lo tanto hace diferente a los niños de los adultos a la hora de administrar los medicamentos.

Recetar medicamentos a los niños deben tomarse muy enserio, pues este va a depender de la edad y peso del menor. Así mismo, los padres de familia deben tener mucho cuidado cuando suministran por primera vez un medicamento, pues podrían surgir efectos secundarios; si nota que su hijo presenta dificultad para respirar, hace un silbido al respirar, o sufre un dolor agudo después de ingerir la medicina, lo recomendable es acudir de manera inmediata con su médico familiar.

Deben tomar en cuenta una serie de recomendaciones para que los menores tomen de forma correcta el medicamento. Lo ideal es que se mantenga de pie para evitar el riesgo de una asfixia. Si se va a usar una cuchara, elige una con medida, ya que es más precisa que una común y corriente. Si el menor no desea tomar el medicamento, este puede ser disfrazado o mezclado en algunos de sus alimentos favoritos, como puré de manzana, yogurt, flan, mermelada, helado, etc.

Nunca debe considerarse al medicamento como si fuera un caramelo, pues este puede confundir a los menores. De igual manera, no debe ir mezclado con agua, ya que una parte importante del este quedará adherida a la taza, el vaso o el biberón.

Por lo anterior, la especialista exhorta a los padres de familia a que ante cualquier malestar de los niños menores de edad, debe acudir con el médico, quien determinará el tratamiento adecuado.