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LAS DISCULPAS PEDIDAS A ESPAÑA

Juan Arturo López Ramos.

De los países de Europa que más disfruto al viajar, uno de ellos, sin duda, es España. Me encanta la alegría de los españoles, su extraordinaria cocina, su música, su relevante patrimonio cultural; tengo ahí extraordinarios amigos y muy gratos recuerdos de cuando estudié en la antigua Universidad de Alcalá de Henáres, muy cerca de Madrid, a tal grado que decidí llevar a mi hija a estudiar un semestre en la Universidad de Málaga, porque al recorrer España entendí muchas cosas de México.  Cuando esto comenté al estimado Rector Modesto Seara, español que ha servido en cuerpo y alma a Oaxaca, él dijo: “…Y todos los españoles deberían conocer México para entender mejor a España”.

300 años de ocupación española generaron lazos indestructibles de sangre, lengua, religión, economía e historia entre ambos países, algunos de entrañable afecto, como la apertura de Mexico a los españoles exiliados por la guerra civil, o el cariño proverbial con el que los tratan a los mexicanos en España.

Pero tenemos que despojarnos de la vision colonialista y reconocer los hechos históricos como fueron: la conquista fue eso, conquistar algo por la fuerza, una invasión para usurpar, despojar, someter y asesinar. Violencia y enfermedades tuvieron efectos catastróficos que mataron al 90% de los habitantes  del México antiguo y cercenaron culturas milenarias que produjeron arquitectura monumental e  inventaron el cero 1000 años antes que el resto del mundo; que junto con China y Mesopotamia fueron los únicos 3 centros creadores de escrituras originales; que alcanzaron el calendario más exacto de su tiempo y cuyo extraordinario conocimiento astronómico les permitió conocer la rotacion del sol sobre su propio eje 700 años antes que Galileo, además de crear el maiz, la planta mas cultivada actualmente en el mundo, pero la unica planta que no puede reproducirse por sì misma, porque es una planta artificial creada gracias a la genialidad de los antiguos mexicanos.

La Carta de AMLO pidiendo que España se disculpe por los atropellos de la invasion a los pueblos originarios, tiene una gran trascendencia porque por primera vez un Presidente de México dice sin eufemismos lo que ocurrió en ese hecho histórico de enormes consecuencias.
Muchos intentan explicar aposteriori y aún justificar la  invasión española, señalándolo en primer lugar los sacrificios humanos que los aztecas empezaron a ejecutar pocos años atrás, tomando prisioneros en guerras floridas, -donde los mismos aztecas podían ser capturados- y a quienes trataban con esmero antes de ser sacrificados porque adquirían una significación semidivina, cuando con la misma justificación religiosa, los españoles perseguían, torturaban y quemaban a sus semejantes, condenándolos además, al infierno eterno, utilizando la santa inquisicion que perduró hasta el siglo XVIII. Otros dicen que los ingleses hubieran exterminado o que España trajo la lengua o las universidades y muchas otras cosas, pero eso no desvirtúa el hecho histórico de la invasión y sus devastadores efectos.

El recuento de la invasión española es perturbador: matanzas a traición en Cholula y el templo Mayor,  la traición de Cortes a Moctezuma, el despojo  de las joyas del cacique de Tututepec por Pedro de Alvarado, tan brutal y tan injusto que el cacique murió de “muina” y  muchísimas otras injusticias, que se convirtieron en normas,  como en la ciudad de Oaxaca, donde:

1. Estaba prohibido que un Indio construyera su casa junto a la de un español
2. Estaba prohibido que un indio ocupara un cargo en el Ayuntamiento
3. Estaba prohibido que un indio se dedicará al comercio
4. Estaba prohibido que un indio fuera dueño del caballo
5. Estaba prohibido que un indio fuera a la universidad
6.- Todavía  el siglo XVIII registra la leva para trabajos forzados en las minas de Chichicapan. Como los indígenas no estaban acostumbrados a trabajar en las minas bajo tierra, muchos de ellos morían y cuando lograban salir vivos,  los dueños de las minas les pagaban con indulgencias,  para que se pudieran ir al cielo.

 Todos estas acciones de despojos, usurpaciones, sometimiento y explotación sistematizadas en la época virreynal, por generaciones fueron empobreciendo y aculturizando a miles de mexicanos descendientes de los pueblos originarios,  a los cuales después de despojarlos de sus tierras, de sus riquezas, de su cultura, de sus conocimientos, los desprecian precisamente por estar en la condición en que los dejaron: ignorantes y empobrecidos.

Para comprender lo anterior, es necesario conocer que la transferencia neta de riqueza de la Nueva España a España, fue mayor que la transferencia neta de riqueza  de la India a Inglaterra, a pesar de que la poblacion Hindú superaba varias veces a la de México.

El balance de la condición social que prevalecía en la Nueva España casi al final del periodo de dominación española, puede apreciarse en el informe que rindió en 1813, el barón Alexander Von Humboldt después de dos años de recorridos realizados en México: “jamás he visto un país con tantas desigualdades;  tanta riqueza concentrada en tan pocos y tanta pobreza en muchos”.

El reclamo del presidente de México está plenamente justificado desde el punto de vista histórico, porque la historia nos permite entender que el presente es producto de ese pasado que nos negamos a ver con claridad.  Fuimos una nación sometida a otra durante 300 años, y cuando se supone que alcanzamos la independencia, el modelo colonial de extracción de la riqueza prevaleció. Sus efectos podemos apreciarlos hasta la época contemporánea. 

En  breve recuento aparece José Andrés de Oteiza, exsecretario del patrimonio nacional, empleado de OHL, empresa española; Francisco Gil exsecretario de hacienda como empleado de la telefónica española;  el ex presidente Felipe Calderón como empleado de Iberdrola, empresa española;  seguramente aparecerán muchos otros ejemplos, que ejemplifican con claridad como el modelo colonial prevalece y en él, los descendientes los pueblos originarios,  los indígenas, los verdaderos dueños de México, siguen estando en la última escala de la estratigrafía social, porque la mayoría de los mexicanos, debido a nuestra propia ignorancia, los seguimos considerando pobres e incultos y los seguimos excluyendo de las políticas públicas, que deberían estar orientadas a restituirles la riqueza que les fue arrebatada.

 Por último, informo a ustedes que las disculpas solicitadas ya fueron obsequiadas por el papá del actual rey de España, por el rey Juan Carlos, quien durante su visita a México en 1990, se reunió en Oaxaca con los jefes de las 16 etnias del Estado en la población zapoteca de Teotitlán del valle y ahí en su discurso pidió perdón a los indios de México por las injusticias cometidas por sus antepasados.  Fue a tal grado importante este encuentro,  que dos años más tarde en 1992, al cumplirse 500 años de la expulsión de los judíos de España en 1492, el rey de España fue a Israel a pedirles perdón a los judíos,  inspirado en el perdón pedido a los indios de México en Oaxaca.