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CALENDARIO POLAQUERO

.-Seguridad. .-Violencia   .-Vidas humanas(+).

Juan LÓPEZ BOHÓRQUEZ

Oaxaca,18/oct.-Muy lamentables los hechos sangrientos que se han  suscitado en esta semana que termina, en algunas entidades del país, como Michoacán, Guerrero y Culiacán, cuyos lamentables hechos han trascendido, inclusive, fuera de la nación mexicana.
Trasciende de 13 policías emboscados y asesinados en la zona de Aguililla, Michoacán, como lo confirmó el propio gobernador, SILVANO AUREOLES, a inicio de semana.
Al día siguiente,16 de este mes, en Tepochica, Iguala, Guerrero en un enfrentamiento entre  civiles armados (sicarios, les nombran),contra fuerzas federales, pierden la vida 13 civiles y un militar, como lo da a conocer a la prensa, en conferencia, el propio gobernador, HECTOR ASTUDILLO.
El jueves, 17, en Culiacán, en la zona urbanística de Tres Ríos, luego de la captura, por elementos federales, de OVIDIO GUZMAN, hijo del “Chapo” Guzmán Loera, se protagonizaron  diferentes enfrentamientos entre gente del narco contra policías y soldados, perecen, 19 personas, entre civiles, policías soldados y sicarios, según los reportes que han subido a las redes digitales, de primera mano, es decir, inicialmente, y derivado del lugar de los hechos.
En suma en estos tres diversos escenarios, ha habido pérdida de vidas humanas, de casi medio centenar de mexicanos, que sean policías o civiles, el caso es que finalmente, son gente que México necesita para construirse asimismo, una vida mejor para todos, aún en la modestia de su hogar, con sus respectivas familias.
Pero, es obvio, que ante estos sangrientos hechos, surgen posiciones radicales entre  lo que es el deber de las policías, en sus diferentes asignaciones, como del Ejército y la Guardia Nacional, de resguardar la seguridad de la ciudadanía, como mandatan las leyes,  aún, en cualquier país del mundo, como norma básica de orden, la aplicabilidad de la norma por el orden, para generar paz y tranquilidad a las propias sociedades.
Por la otra parte, hay que reconocerlo, desde siempre, y en particular, desde administraciones pasadas, el llamado crimen organizado, ha crecido en fuerza, poder y dinero, lo que les ha permitido contar con sofisticado armamento; de hecho, se podrían citar determinados lugares en México, con estas características.
Todo lo anterior, derivado indiscutiblemente,  al fenómeno de la corrupción y  la impunidad, generadas, inclusive, desde las altas esferas del Poder institucional, en más de alguna Administración; nada nuevo.
Ahora, en la actualidad, las cosas están dadas, y el reto para el nuevo gobierno, el de la 4T, como para la propia sociedad, es enorme, por cuanto, a que el objetivo principal, es la vía del humanismo, que no quiere decir, renuncia a garantizar la armonía social, combatiendo el crimen, pero sí, evitar-como lo dicta la historia-reabrir una página más de enfrentar organizaciones criminalísticas contra el Gobierno, propiamente dicho, como ya ocurrió con el Presidente FELIPE CALDERÓN, que recurrió a esta fallida fórmula, ocasionándose gran pérdida de vidas humanas, pues al fin y al cabo, civiles, policías militares, delincuentes, son todos, seres humanos, y a nadie se le desea mal alguno, como no sean regenerarse ante la misma sociedad, y evitar causarle daño, obviamente.
Finalmente diremos que ha habido una reacción “en cadena”, de que AMLO, el presidente de México, ANDRES MANUEL LOPEZ OBRADOR, pudo haber girado una desatinada orden, de liberar al hijo del “Chapo”, evitándose así, una  masacre de incalculables dimensiones, y como el mismo Mandatario, lo ha declarado.
Cita un refrán muy mexicano, “ganar, perdiendo”, y quizás este sea el caso, aunque legalmente, las fuerzas armadas, y toda policía, está obligada por Ley a actuar con todo rigor contra el crimen, sin embargo, reiteramos, dada la magnitud de los acontecimientos, ampliamente difundidos por la comunicación instantánea, fue una controversial medida, que sin embargo, en su propia evolución inicial, dejó al menos 19 personas muertas, según reportes trascendidos a la Opinión Pública.
-¿A quién o a qué intereses oscurantistas, tras bambalinas, beneficia que se genere violencia a tal extremo, con sangre, odio, miedos, ambición perversa por el dinero, un dinero mal habido, que con el tiempo, todo se revierte en su causa y origen. Hay muchas hipótesis, pero sería abundar en la nada, mejor, reforzar los sistemas de seguridad nacional.