Inicio

Oaxaca de luto; murió el Maestro Francisco Toledo

Por Willy López Torres

Oaxaca, 6 de septiembre.- Muy temprano, caminaba por las calles del centro de la ciudad despreocupadamente. Lo hacía como cualquier hijo de vecino. Siempre con un “taco” de periódicos y revistas bajo el brazo. Su melena al aire lo identificaba. ¡Adiós, maestro Toledo!, era el saludo de quien lo reconocía. Él simplemente contestaba con un ligero ¡qué tal!

La noche del jueves 5 de septiembre, Francisco Benjamín López Toledo, mejor conocido como El Maestro Francisco Toledo, falleció a los 79 años, víctima de cáncer. La noticia estremeció las redes sociales.

En la ciudad de Oaxaca de Juárez, además de las redes, la noticia corrió de voz en voz, como un cuchillo que se clava lentamente en la carne.

--Y ahora, ¿qué será de Oaxaca?, comentó un internauta.

Y sí. ¿Quién defenderá a Oaxaca?, me pregunto.

Francisco Toledo era autoridad. Su voz era respetable. Su presencia física, imponente. Era pueblo, por eso el pueblo lo respetaba, lo quería. A ese sí el pueblo lo cuidaba, no como a otros.

Fue un Quijote que luchó por sus ideales; a veces criticado duramente; la mayoría de las veces incomprendido, pero fue un baluarte contra el autoritarismo gubernamental.
Sus fotos, evidencian que era un chiquillo atrapado en un artista sublime.

Verdaderas obras literarias se han escrito sobre el maestro Toledo; biografías, ensayos, críticas de arte, documentales; miles de notas periodísticas se han publicado tanto en Oaxaca como en el plano nacional e internacional. Lo que hiciera Toledo era nota obligada. Y después de muerto más, porque su figura ya es eterna.

Recuerdo a Francisco Toledo solidario con Juchitán, en el siglo pasado, cuando defendió la causa de su pueblo, con la COCEI, en contra del caciquismo priísta. En esa ocasión se logró el primer ayuntamiento popular con Polo De Gyves a la cabeza.
A Juchitán dona la Casa de la Cultura del cual fue su primer director su amigo, el escritor Macario Matus, también ya fallecido.

En Oaxaca de Juárez promueve y difunde la cultura con el Instituto de Artes Gráficas (IAGO); después crea el Museo de Arte Contemporáneo de Oaxaca (MACO); luego el Centro Fotográfico “Manuel Álvarez Bravo”. Con Ediciones Toledo publica a destacados literatos a nivel local y nacional.

Crea también El Cine Club El Pochote, el Taller Arte Papel Oaxaca, y el Jardín Botánico del Exconvento de Santo Domingo. En 2006 creó el Centro de las Artes San Agustín (CaSa) en San Agustín Etla.

Con Pro-Oax acompañó al pueblo de Oaxaca en diversas luchas, como el evitar la alteración  arquitectónico del Centro Histórico de Oaxaca, la defensa del sitio arqueológico de Monte Albán; el río Papaloapan, el Atoyac, el apoyo a los presos loxichas; la lucha del 2006 y contra la instalación de la famosa velaría en el auditorio Guelaguetza que, al final, impuso el entonces gobernador Gabino Cué.

Mención aparte merece la Fonoteca “Eduardo Mata” que ayer 5 de septiembre, justo el día en que falleció su creador, cumplió 22 años, (ironías de la vida).

Se escapa de la memoria las otras obras que creó para el pueblo de Oaxaca.

¿Qué decir de su obra de arte? Trabajó con maestría absoluta la acuarela, el dibujo, la escultura, la cerámica, así como tapices por los cuales recibió diversos reconocimientos, entre ellos el Premio Nacional de Ciencias y Artes en el área de Bellas Artes en 1998, el Premio Príncipe Claus en 2000, el Premio Right Livelihood en 2005 por su dedicación a la protección y mejora de la herencia, ambiente y vida de la comunidad de Oaxaca.

En 2007, el consejo universitario de la Universidad Autónoma Benito Juárez de Oaxaca (UABJO) lo distinguió con un Doctorado Honoris Causa.

El deceso de Francisco Toledo ha entristecido al pueblo de Oaxaca. Él dio y no se lleva nada, tal vez, la satisfacción de haber sido un artista que puso en un lugar de honor, el nombre de Oaxaca.

Los oaxaqueños, a su vez, se quedan con el recuerdo de un hombre sencillo, callado, tímido; su mecenas que se vestía sin importar el qué dirán, pero que rindió homenaje a la naturaleza al aplicar en sus obras pictóricas diversos elementos con maestría y perfeccionamiento.

Un hombre que vale se ha ido, su recuerdo queda, como quedan los recuerdos de las mejores siembras y de las buenas cosechas.

Aunque el corazón  duela, Toledo estará presente en las instituciones que dejó al pueblo de Oaxaca, así como en sus obras de arte que se encuentran en los grandes museos o en las mejores galerías del mundo.

Hoy Oaxaca está envuelto en el dolor. Ha muerto el mejor de sus hijos, el Maestro Francisco Toledo.