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DOCUMENTAL FOTOGRAFICO  PUBLICADO EN EL NEW YORK TIMES
Aros de sueños en las montañas de Oaxaca

La primera alcaldesa Sofía Robles, lanzando el tiro de apertura de un torneo de baloncesto en la comunidad de Tlahuitoltepec, en la sierra oaxaqueña. Foto: Jorge Santiago Fuente: @Lens


Un pueblo respetable tiene siempre una cancha de baloncesto frente a la iglesia”: Jorge Santiago

Cualquier comunidad ciudad en América Latina tiene una iglesia frente a una plaza - con excepción de las comunidades de Sierra Norte de Oaxaca- México, de donde el fotógrafo Jorge Santiago es originario.
“En las comunidades de la sierra norte de Oaxaca, las canchas de baloncesto son como el zócalo de cualquier ciudad”. “Las canchas de baloncesto son como las plazas coloniales: lugares para jugar y experimentar los rituales de la vida diaria”. “Un pueblo respetable tiene siempre una cancha de baloncesto frente a la iglesia”,  afirmó Jorge Santiago
Lo llaman la era postcolonial - en los últimos 80 años, las personas que viven en esta parte montañosa de México, en el estado de Oaxaca, el jugar baloncesto es una locura. Introducido en la región por un presidente que quería unir, o tal vez distraer a los diversos grupos indígenas, el deporte se ha arraigado y ha llegado a ser más popular que el futbol, ocupando las canchas un lugar de honor en los pocos terrenos planos de cualquier comunidad.
"El baloncesto es muy importante para mí", dijo Jorge Santiago al recortar su infancia en Guelatao de Juárez. "No había nada que hacer y el único lugar para conseguir un poco de satisfacción fue la cancha de baloncesto”. “Realmente creo que es la única diferencia que tienen nuestros pueblos de la sierra, con respecto al resto de México”.
LA IDENTIDAD EN JUEGO
El baloncesto y los ritos concomitantes han llegado a convertirse en una cultura envolvente en el aro en la sierra oaxaqueña, donde los torneos de baloncesto se entrelazan con las costumbres y celebraciones locales. Por improbable que pueda parecer, el deporte ha ayudado a fomentar el sentido de comunidad.
El pueblo de Jorge Santiago estaba habitado por unas 300 personas, llegando la señal de dos estaciones de televisión, uno de los cuales llevan a partidos de la NBA.
De joven se fue a estudiar administración de empresas a la ciudad de México, regresando a Oaxaca después de su graduación, época en la que ya había empezado a tomar fotografías, gracias a un taller en el que había participado en su adolescencia.
Al principio, Jorge Santiago estaba interesado en documentar la migración, sin embargo, durante la investigación del tema, se encontró con el libro "Verdaderos cuentos de otro México", del periodista y autor Sam Quinones, mismo que contenía una historia acerca de un oaxaqueño que inició un "movimiento de baloncesto "en Los Ángeles.
"Fue entonces cuando me di cuenta de lo importante que es el baloncesto es cuando usted uno no tiene nada ", dijo Jorge Santiago.
Cuando empezó a tomar fotos, se concentró demasiado en el deporte en sí y no fue hasta que se mudó a Pittsburgh, donde su esposa estudiaba, cuando se dio cuenta de que tenía que poner el deporte en el contexto cultural de la región.
"La gente sacrifica el espacio más plano en un pueblo para construir una cancha de baloncesto", dijo. 
"Entonces terminan usarlo como una plaza, como un lugar social y no sólo como un espacio deportivo”.
“Ahí se celebran bodas, los bailes tradicionales tienen lugar en la cancha y las reuniones políticas”.
Los torneos se llevan a cabo en decenas de comunidades, programados siempre para los días de fiesta del Santo Patrono de la comunidad. Esto añade otra dimensión a la importancia del deporte, porque se une con las creencias religiosas y políticas.
Existe una foto en la que están sacrificando un toro en el mismo momento en que se lleva a cabo el corte inaugural de un torneo, dijo Jorge Santiago, por ello es interesante ver cómo todos estos factores se combinan en el baloncesto.
Los equipos de diferentes comunidades van de fiesta en fiesta y que compiten por trofeos y premios en efectivo que oscilan entre 15,000 y 40,000 pesos (unos US $ 1.100 a 3.000 dólares).
El gran evento de la temporada es la “Copa Guelatao Benito Juárez”, en honor a “Benito Juárez”, porque el ilustre mexicano nació allí, atrayendo el evento un máximo de 200 equipos por un período de cinco días.
El dinero del premio se suministra a menudo por los migrantes de la zona que ahora viven en los Estados Unidos, muchos de los cuales regresan a sus comunidades para participar en las fiestas, jugando en canchas en cuyos esquemas de color se imita a las tribunas de la NBA.
Jorge  Santiago en lugar de tomar fotografías del baloncesto regional y ahora continúa en otro aspecto de su vida como migrante.
"Estoy haciendo un proyecto sobre las casas construidas por los migrantes en sus lugares de origen", dijo.
"La mayoría de ellas son abandonadas; comienzan a construir la casa después de haber estado en los Estados Unidos desde hace tiempo, pero la mayoría de ellos nunca regresa a su comunidad de origen", terminó señalando.
Artículo anterior es David González y hace referencia al trabajo documental del fotógrafo oaxaqueño Jorge Santiago sobre el básquetbol en los pueblos indígenas de la Sierra Norte de Oaxaca publicado en el blog de Fotografía, Vídeo y Periodismo Visual del New York Times.
Link:
http://lens.blogs.nytimes.com/2013/06/25/hoop-dreams-in-oaxacas-hills/?_r=0

Reproducido también por la revista VISION DEPORTIVA

 

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